Crítica de la película Moonlight

Derrotando a las adversidades

Moonlight llega a la cartelera española la semana que viene sumando a la lista de las galardonadas con el Globo de Oro y nominadas -por ahora- a los Oscars. Junto a La La Land y el reciente estreno de Manchester frente al mar, llega una película con la homosexualidad como bandera que guía 111 minutos de puro cine.

En un barrio de Miami como terreno de juego y en los años 80, se desarrolla la historia de Chiron, un niño que sufre acciones violentas por parte de los chicos de su entorno. Con la crudeza que eso conlleva, la droga se suma a la ecuación de una vida difícil y más para Chiron, al que la vida le ha hecho ser introvertido y desconfiado. Como si se tratase de una especie de Boyhood (Richard Linklater, 2014), durante la película vivimos tres etapas de su vida: infancia, adolescencia y madurez. A pesar de tener tres actores diferentes para el mismo personaje, conseguimos ponernos en su piel sin problemas empáticos. Vemos como ‘Little’ (apodo impuesto a la fuerza) va desarrollando inquietudes sin dejar de ser él mismo. Desde bien pequeño empieza a preguntarse sobre la homosexualidad, y gracias a una familia comprensiva -al contrario de su madre biológica- se deja llevar hasta la adolescencia cuando tiene su primer encuentro sexual. Escena como expresión de desfogue sentimental y vital, frente al mar como único confidente de todos sus miedos. Desde este punto y ya pasada su juventud, se aleja de esa vida intentando olvidar cualquier detalle englobando a todos en el saco negativo. Pero su condición sexual le pesa, persiguiéndole hasta el fin del mundo si se diera el caso. Comprende que no hay que enfrentarse a él sino jugar a su lado, el amor ha sido desde siempre el único aspecto que le ha sacado a flote, ya sea entre mujer-hombre que hombre-hombre. Bajo una falsa coraza en la madurez, tendrá que desvestirse y mostrarse a la vida como en realidad es.

Moonlight en los primeros minutos recuerda a Ciudad de Dios (Fernando Meirelles, 2002) en cuanto a localización conflictiva, personajes auténticos y a explosión de situaciones. Sin necesidad y como recurso cinematográfico, Barry Jenkins prescinde de steadicam. Planos limpios pero agitados, con la cámara al hombro es como mejor se representa el barrio y la dureza diaria, y bien lo saben. No resto importancia a la actuación, soberbia por el elenco general pero especialmente por Naomie Harris, como madre de Chiron, víctima de las drogas y la mala vida que rezuma por las esquinas.

Una película que desprende reconocimientos, segura de sí misma y de la historia que cuenta. Basta con un par de temas amargos y saber cómo contarlo para hacer un trabajo irrepetible. Esperemos que La La Land y su -casi- asegurado triunfo aplastante en los Oscars no eclipsen esta cinta y recorra el mundo de butaca en butaca y de salón en salón. Estamos ante una de las mejores películas del año, fin.

Título Original: Moonlight
Dirección: Barry Jenkins
Guion: Barry Jenkins (Historia: Tarell McCraney)
Reparto: Trevante Rhodes, André Holland, Janelle Monáe, Ashton Sanders, Jharrel Jerome, Naomie Harris, Mahershala Ali, Shariff Earp, Duan Sanderson, Edson Jean

Fotografía: James Laxton
Montaje: Joi McMillon, Nat Sanders
Música: Nicholas Britell
Productores: Dede Gardner, Jeremy Kleiner, Adele Romanski
Productores ejecutivos: Sarah Esberg, Tarell McCraney, Brad Pitt

Distribuidora: Diamond Films
Género: Drama
Duración: 111 min.
Calificación por edades: No recomendada para menores de 18 años



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