Retrocrítica de Solo Dios perdona

Solo Dios perdona

Solo Dios perdona

Sobredosis de magnetismo

Nicolas Winding Refn vuelve a la carga dos años después de su éxito, Drive (2011). El danés sigue la premisa de ‘si es bueno, para qué cambiarlo’ pero de lo que no era consciente es que las segundas partes, aunque sean sucedáneas y camufladas, nunca fueron buenas. Aunque de Drive solo comparta actor (un Ryan Gosling con cero expresión pero eficiente) parece que su intención era repetir cierta fórmula con tal de no arriesgarse llegada la hora de críticas y taquilla. Desgraciadamente, nos encontramos ante una película con buenas intenciones pero que no pasa de lo teórico. Esa mirada magnética y gesto inmóvil que encandiló a chicos y chicas por igual (aunque nos cueste reconocer) cumplió una vez. No más.

Bangkok, Tailandia. Julian (Ryan Gosling) es el propietario de un club de muay thai junto a su hermano Billy. Sin embargo, el verdadero origen de su dinero es el tráfico de drogas y todos sabemos qué implica eso, no precisamente un mundo de color de rosa. Tras la violación y posterior asesinato de una prostituta de 16 años a manos de Billy, el respetado policía Chang (Vithaya Pansringarm) se hace cargo del caso, lo que conlleva a la toma de sus propias decisiones con total impunidad. El Ángel de la Venganza (como también se le conoce), deja que el padre de la chica asesinada cobre su venganza matando al hermano de Julian. Por otra parte, Crystal (Kristin Scott Thomas), madre de Billy, viaja a Bangkok para velar por su hijo bajo el manto de la venganza. Estando los dos en el mismo punto, todo confluye en una carrera con el objetivo de cazar y no ser cazado. Lo que pasa en el resto del metraje, es fácil de imaginar. Y ahí está el problema.

Escena de Sólo Dios perdona

Escena de Sólo Dios perdona

La cinta se puede resumir en un partido de tenis: sucesivas acciones de Crystal y respectivas reacciones de Chang, y entre ellos dos, Julian, un personaje sin carisma que pasados cuarenta minutos de metraje desaparece hasta mucho después que reparece sin haberle echado de menos. Nicolas hace uso de su marcado simbolismo ya tratado en anteriores películas, pero por desgracia, no podemos entrar en su mente para tener en cuenta todo lo que nos quiere decir con sus trucos sutiles. Por ello, la cinta se puede resumir en neones y cortinas de cuentas. Un guion pobre y poco ambicioso, lo que hace que no te sorprenda en ningún aspecto y termines la película con la misma cara con la que has empezado. El peso de la trama se reparte entre los actores veteranos, siendo Ryan un mero cebo para la taquilla.

En cuanto a la fotografía, Larry Smith campa a sus anchas de la libre creación pero con la presión del análisis puramente técnico hasta del espectador más conformista, todo esto por la falta de una historia embaucadora. Entre tonos rojizos y negros, planos cortos y el recurrente uso de travelling, sus ideas se plasman en un círculo al que se le pide la hora en varias ocasiones. A Larry Smith, como si de un niño pequeño se tratara, le dieron un cuaderno para pintar sin el consejo previo de que no se saliese de las líneas. Esto se traduce en un excesivo protagonismo fotográfico, lo que puede hacer que maraville al espectador de a pie los primeros minutos pero canse antes de llegar a la mitad del filme. Es bonita visualmente, nada más.

El director repite compositor con Cliff Martinez. La música cumple con creces su cometido, proporcionando intensidad e identidad a las escenas. Se alternan escenas con música de ambiente con otras con el vacío absoluto, lo que suma dramatismo a una hora y media en la que no se le puede rechistar nada. Efectivo.

Estamos ante una película con poca ambición. No es mala pero no destaca, flojea por numerosos lados. Saber los ingredientes de una buena película no te asegura ‘cocinarla’ bien. Está claro que Ryan Gosling ha tenido mal ojo poniendo dinero de su bolsillo para llevarla a cabo, lo único que le ha devuelto es una película floja para compensar lo ganado con Drive.

Miradas profundas y cámara lenta. Una y no más, Nicolas.

cartel-solo-dios-perdona-193Dirección: Nicolas Winding Refn
Guion: Nicolas Winding Refn
Reparto: Ryan Gosling, Kristin Scott Thomas, Vithaya Pansringarm, Rhatha Phongam, Gordon Brown, Tom Burke

Fotografía: Larry Smith
Montaje: Matthew Newman
Música: Cliff Martinez

Productores: Lene Borglum, Sidonie Dumas, Vincent Maraval
Productores ejecutivos: Ryan Gosling, Brahim Chioua, David Lancaster, Tom Quinn
Distribución: Vértigo Films
Género: Suspense

Duración: 89 min.
Calificación por edades: No recomendada para menores de 16 años



Tags: , , , , , ,

No comments yet.

Leave a Reply